Romper la distancia con el espectador convirtiendo la música en algo que no solo se escucha, sino que se co-crea de manera táctil. El filtro de realidad aumentada actúa como un puente interactivo: el público puede escanear el arte del concierto (pósters, entradas o pantallas) para desbloquear un universo surrealista en movimiento. Esto transforma al espectador pasivo en un participante activo, viralizando el jazz en plataformas digitales a través de un lenguaje visual fresco y nativo de las nuevas generaciones.